Crítica de fin de semana: Gravity.

¡BOOM!

¡BOOM!

“Don´t let go” – no te sueltes. Una frase que cobra todo un nuevo sentido gracias a esta película. El escenario tan espectacular ayuda para transmitir al público el mensaje. Pase lo que pase, no te sueltes. Gravity es un thriller puro, donde la tensión mantiene al espectador al borde del asiento, aunque a veces termine usando algunos recursos conocidos del “survival movie”. Un ambiente imponente, espectacular y a la vez terrible, sirve para presentar una historia donde sólo la determinación de seguir adelante (y dosis generosas de buena y mala suerte) harán que nuestro protagonistas sobrevivan al desastre.

La Dra. Ryan Stone (Sandra Bullock) especialista de misión, está trabajando en un mantenimiento rutinario del telescopio espacial Hubble, a más de 500 km de altura. Su primera misión le está causando mucho estrés, a pesar de las buenas vistas que se encuentran en su nuevo ambiente de trabajo. Mientras tanto, Matt Kowalski (George Clooney) su jefe, está celebrando su última misión en el espacio. Lleno de historias, mil veces contadas, está deseoso por romper el record de caminatas espaciales – consciente de que su tiempo en el espacio se está acabando. Entre bromas y coqueteos, Kowalski lamenta el final que se acerca.

Arreglando un telescopio... como si eso fuera ciencia de cohetes...

Arreglando un telescopio… como si eso fuera ciencia de cohetes…

Una eliminación de un satélite ruso será el detonante para el desastre. Restos del satélite y del misil que lo eliminó amenazan con alcanzar la zona de trabajo de Stone y Kowalski – se aborta la misión. Pero es demasiado tarde – los restos los alcanzan, con resultados catastróficos. Los astronautas tendrán que sobrevivir como puedan, en búsqueda de un nuevo medio de vuelta a casa. Sin contacto con la base, diseñaran un plan para poder escapar y volver a la Tierra.

Una cinematografía y una banda sonora espectacular enmarcan esta historia de supervivencia. Un naufragio en el espacio puede ser muy similar a uno en alta mar, temáticamente hablando. Solos, aislados, sin ninguna ayuda y apoyo, los tripulantes deben valerse y apoyarse unos en otros para poder seguir adelante. En el espacio, la supervivencia se torna aun más difícil, aunque se pueda mirar la espectacular vista de nuestro planeta y el inmenso vacío del espacio.

La vista que se tiene lo compensa todo.

La vista que se tiene lo compensa todo.

El director Alfonso Cuarón no escatima esfuerzos en efectos sonoros y visuales. La película es sin duda alguna visualmente espectacular. La escena del desastre es casi una obra de arte en sí misma, donde sólo la banda sonora (casi imperceptible hasta en los momentos más impactantes) es la única que nos acompaña durante el dramático desastre. Las reacciones de los protagonistas – sus latidos, sus gritos, sus sentimientos – son los nuestros. Ahora recordamos que en el espacio no hay sonido (gracias por hacernos recordarlo, lo habíamos olvidado gracias a George Lucas y Michael Bay). Algunas tomas donde nos encontramos directamente con el punto de vista de los actores nos hacen olvidar un poco que no somos los que estamos allá arriba. El espacio es hostil, donde la soledad y el desamparo son mucho más palpables que en otro escenario. Morir es muy fácil – solo hay de que dejar de luchar. Algunos encontraran un subtexto espiritual, con algunos detalles y guiños del director en ese sentido. Estará en el espectador su interpretación final, aunque no creo que sea un gran punto de debate para disfrutar el film.

Las actuaciones cumplen. Debo confesar que favorezco mucho más a Clooney que a Bullock, aunque ambos dan la talla para este caso. Su personaje, entre nostálgico y un poco arrogante, genera mucho mas empatía en el público – el veterano que por fin se retira, aunque no lo desee. Su aparente calma en medio del desastre es lo que permite hacer brillar la determinación de ambos por sobrevivir. El personaje de Bullock se debate entre la desesperación y el sentido de supervivencia – y a veces cansa en el espectador.

¡No te sueltes!

¡No te sueltes!

Al final, a pesar de lo que me temía al entrar a la sala, Gravity no es sólo luces y sonidos. Aunque se apoya en recursos narrativos usuales en ciertos momentos  – la Ley de Murphy y un suerte endemoniada me vienen a la mente – Gravity solo quiere decirnos algo. Que pase lo que pase, debemos resistir. Que por más que la situación se torna desesperada, solo debemos hacer algo: No debemos soltarnos.

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