Crítica de Fin de Semana: Killing Season.

Cheers!

Cheers!

De Niro vs. Travolta. Por primera vez. Suena bien, ¿no? Quisiera decir que la película cumple con las expectativas creadas por sus protagonistas, pero no es así. Sea por mis altas expectativas o la calidad de la película es algo que tratare de debatir en esta entrada.

El coronel Benjamin Ford (Robert de Niro) vive aislado en una montaña de los Apalaches, retirado del servicio, y de la vida moderna en general. Veterano de tantas guerras, está en una penitencia auto-inflingida por sus acciones en combate. Aun lleva una metralla en su pierna, otra manera de vivir en continuo dolor, quizás por lo que ha hecho. Vivió un infierno en la Guerra de Bosnia, y lo que quiere es olvidarlo. Una figura de su pasado busca venganza. Emil Kovac (John Travolta) un soldado miembro de un escuadrón de la muerte, responsable por genocidios y limpiezas étnicas quiere venganza. Después de darlo por muerto y olvidarlo, Ford lo encuentra en su presente. Kovac se hace pasar por un turista y lo encuentra un camino de las montañas.

Trabando inmediatamente amistad, Ford y Kovac pasan una noche conversando de los viejos tiempos, de sus vidas y sus historias de la guerra. Ford no quiere recordar, aunque aún sigue castigándose por lo que ha hecho. La mañana siguiente, Kovac invita a su nuevo amigo a cazar juntos en el bosque. Allí, Kovac se revela como su enemigo del pasado, e inicia un juego del gato y el ratón con el coronel. Kovac quiere que Ford confiese sus pecados, que viva su pasado. En un escenario realmente espectacular, ambos tratan de cazar al otro…

Y aquí llegamos a un problema. La “cacería” es un intercambio de heridas y torturas bastante gráficas; el director se esfuerza (casi podría pensar que se extasía) en mostrar que duro y terrible pueden ser los castigos que  se infligen los seres humanos unos a otros, para luego casi borrar de los protagonistas las consecuencias de los mismos. Las heridas siempre son graves, pero en un par de escenas, quizás una pequeña herida o mancha de sangre es lo que queda. La lógica del típico villano (recrearse en el castigo al rival y no acabar con su presa inmediatamente, entrar en discursos de “soy el mejor, tu eres un monstruo, etc.”) no solo son usados por Kovac, sino por el mismo “héroe”; y a la vez tratar de insertar en el guión un discurso sobre la existencia de Dios y la justificación del mismo en la guerra. Tantas cosas por querer hacer y tan poco tiempo para hacerlas.

Pareciera que va a terminar, pero no...

Pareciera que va a terminar, pero no…

Me hubiera gustado un enfoque más personal, pero al final, ni Kovac ni Ford son personajes realmente interesantes ni generan empatía. Y la secuencia final… bueno, no quisiera amargarles la película al contar el final, pero bueno… no hay mucho sentido allí,  todas las justificaciones y argumentos anteriores se van un poco al infierno.

Mi veredicto: Escenario espectacular, acento bosnio bastante raro (aunque nunca he oído a un bosnio con acento hablar inglés, estoy convencido que no va así) y una película para olvidar. Aquí se desperdició esta pareja. 1,5/5

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