Critica de fin (media) semana: Pacific Rim

¡Big Robot!

¡Big Robot!

Esta película es más que hora y media de entretenimiento. Para el purista que creció con programas animados de mechas y monstruos gigantes luchando en ciudades, es lo más cerca que Hollywood entenderá tu pasión. No está exenta de fallas, y cualquiera puede extraer defectos de Pacific Rim – aunque creo que los fanáticos de este tipo de películas la verán como un sincero homenaje a un género quizás olvidado hoy en día. Es una obra llena de amor y comprensión a lo que hace a las películas kaiju (este género de monstruos vs. robots) lo que son donde Pacific Rim acierta en el blanco. Guillermo del Toro nos ofrece su visión particular, desde la óptica de un fanático.

La humanidad está amenazada desde hace tiempo por monstruos gigantescos, llamados en japonés kaiju. Surgiendo desde un portal trans-dimensional en una fosa del Océano Pacifico, bestias colosales atacan ciudades y destrozan todo. Para combatir fuego contra fuego, la humanidad crea mechas gigantes (robots manejados desde dentro por pilotos – conectados telepáticamente entre ellos y el robot) llamados jaegers – cazadores en alemán. El programa tiene cierto éxito. Los jaegers logran por un tiempo contener a los kaiju que surgen continuamente por el portal. Pero no siempre se alzan con la victoria. Los kaiju son cada vez más poderosos y entre los pilotos de jaegers hay cada vez más pérdidas.

Nuestro protagonista, un piloto demasiado arriesgado, Raleigh (Charlie Humman) pierde a su hermano y copiloto en una pelea con un kaiju en Alaska. Quizas por su irresponsabilidad o su incapacidad, queda relegado del servicio y despreciado por los demás. Años después, sobrevive con trabajos eventuales vagando por Alaska. Entre tantas derrotas y pérdidas, el programa de Jaegers es cancelado por el gobierno, y su líder, el mariscal Stacker Pentecost (Idris Elba) decide irse a la iniciativa privada para un último plan desesperado para terminar la amenaza.

El plan requiere pilotos con instintos casi suicidas, y Stacker recurrirá a reclutar de nuevo a Raleigh para el trabajo. Junto con otros pilotos basados en Hong Kong, este plan es la esperanza que queda para salvar a la humanidad.

La historia es un cliché, si. Los personajes son estereotipos del género, también. Esta el piloto en desgracia, el novato con mucho potencial pero con un trauma, el jefe duro pero con un gran corazón, el ruso frio y calculador, el piloto que desconfía de la habilidad del protagonista. Todos y cada uno de ellos bajo un molde ya conocido por todos. Pero es exactamente lo que una película de este tipo necesita. Eso y peleas espectaculares en escenarios épicos.

Me falto un "montage" de entrenamiento... creo que eso es todo.

Me falto un “montage” de entrenamiento… creo que eso es todo.

Pacific Rim no defrauda. Se nota el amor en cada efecto especial, en cada movimiento típico de estos robots gigantes. Puños asistidos con cohetes, armas de plasma, misiles escondidos en el pecho de los jaegers. Es una oda a todos lo divertido, lo ridículo y lo emocionante que tenían estos films. Casi hubiera querido ver dos hombres luchando en disfraces de monstruos baratos en una ciudad hecha de papel maché. Pero me hubiera preguntado entonces que paso con el presupuesto…

No tengo más palabras para recomendarle esta película. Si es amante del género, busca acción y dramas personales de cada piloto en su camino hacia la redención y la salvación del mundo, debe ver esta película. No es perfecta, pero no tengo dudas que es lo mejor que puede darnos la industria en este momento. Del Toro es un fan del género, y eso se nota. Otros directores hubieran podido hacer las cosas diferentes (afincándose más en las peleas tipo Transformers (2007) – Bay puede ser criticado en muchas cosas, pero sabe cómo hacer secuencias de acción y explosiones), pero creo que en la lista imaginaria que tengo en mi cabeza nadie hubiera podido hacer un mejor trabajo en general.

Peleando hasta en el espacio... no hay paz en este mundo.

Peleando hasta en el espacio… no hay paz en este mundo.

Mi puntuación: 4,5/5 casi perfecta – para los aficionados al género. Es una película para el cine, con una pantalla gigante y un sistema de sonido imponentente. Yo le daría un cinco, la voz del sistema de control de los robots no es otra que Ellen McLain, mi villana favorita de la franquicia Portal – pero debo aceptar que no todos aman Portal… Nadie es perfecto.

P.D. Gracias a mi servicio de internet subdesarrollado no puedo publicar a tiempo esta semana… vaya mi&)(! Ahora escondido en el trabajo posteando, mira que mi pasión… ¡hace que arriesgue mi empleo!

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