Volver a ver: The Matrix.

Buenos villanos son necesarios, Hollywood.

Buenos villanos son necesarios, Hollywood.

Hay películas que una vez siendo vistas, sabemos que se convertirán en clásicos. Títulos que quedan en la memoria, que bailan en la cabeza y que nos dan que pensar. Películas que no envejecen, que no pierden su vigencia, ni su mensaje. The Matrix es una de esas películas.

Un viaje alucinante entre la ciencia ficción y la filosofía pura. Una película de acción con grandes homenajes a los títulos de clase B de artes marciales de los setenta y ochentas. Un tour de force que empieza con preguntas interesantes sobre la realidad y la percepción… y que nunca termina de aclararnos al final. Una denuncia sobre las prisiones que hemos construido para nosotros mismos.

La historia de The Matrix es un spin cyberpunk de Alicia en el País de las Maravillas… un agujero de conejo y un país no tan maravilloso futurista, aunque aquí no hay cartas con lanzas y espadas, sino los hombre de negro, con poderes sobrenaturales y una omnipresencia que perturba. Pequeños dioses que controlan a la humanidad.

Thomas Anderson (Keanu Reeves) es el típico hombre promedio… en sus treinta, viviendo solo, con un trabajo de oficina en una compañía de software. Frustrado con su vida y eternamente desilusionado, escapa en las noches haciendo de hacker bajo el nombre de Neo, consiguiendo programas e información que vende al mejor postor, leyendo rumores sobre Matrix, un sistema que controla todo. Una vida que no conduce a nada, pero que es el último grito de rebeldía que le queda.

Buscando a la chica de rojo seguro lo distrae un poco

Buscando a la chica de rojo seguro lo distrae un poco

Esta fascinado con la figura de Morpheus (Lawrence Fishburne) un conocido activista, tildado de terrorista por las autoridades. Un personaje misteriosos y elusivo. Lo está buscando… y una noche, su propio ídolo lo encuentra a él. A través de la computadora, Morpheus lo invita a seguir al conejo blanco, hasta encontrarse en un bar con su sombrerero loco particular, una hacker como él… Trinity (Carrie Ann Moss). Ella parece saber todo sobre Neo, lo que hace a escondidas en su apartamento, como se siente con su vida sin sentido. Está convencida de que Neo debe escapar de aquí… la Matrix lo tiene enjaulado. Esa Matrix está en todos lados, le dice. Debes ver a Morpheus. Debes huir. No será una decisión fácil. El señor Anderson ha captado la atención del sistema, y agentes anónimos, liderados por Smith (Hugo Weaving) lo acosan… e inclusive se meten en sus sueños. ¿O en su mente?

Buscado por PETA por su abrigo de piel de cocodrilo, pero el abrigo no es real. Ni yo lo soy... ¿y usted?

Buscado por PETA por su abrigo de piel de cocodrilo, pero el abrigo no es real. Ni yo lo soy… ¿y usted?

Pero para hacerlo, Neo debe tomar el primer paso. Como muchas veces en esta película, todo es una elección. Las opciones están allí, pero cada uno debe tomar su propia decisión. Solo le muestran el camino, debe ser Neo el que lo cruce. La película no teme emplear temas filosóficos y religiosos para hacernos reflexionar y a la vez de nos entrega escenas de acción explosivas, acompañadas de un soundtrack magistral.

En el camino elegido, Neo despierta y lucha. Descubre su prisión y se une al movimiento para liberar a la humanidad. Con efectos especiales pioneros (hoy ya conocemos el bullet-time que esta película popularizó, y que ahora es tan común, hasta en los videojuegos) y una historia cautivante (que quizás no es tan original como parece en principio, vea The Thirteenth Floor (1999) y Dark City (1998), por ejemplo) The Matrix es una película para la historia. Un trío de protagonistas espectaculares, con los arquetipos ideales: el héroe, el sabio y la mujer altamente destructiva y liberada. Alguien me dijo una vez que Trinity es quizás uno de los mejores personajes femeninos; no puedo hacer algo más que coincidir. Sera la actriz, será el guión, serán sus movimientos, o los trajes de látex… o una combinación de todas las anteriores.

Solo le critico su mal gusto al buscar pareja...

Solo le critico su mal gusto al buscar pareja…

Sea cual sea la razón, en mi opinión The Matrix es un clásico, junto a muchos otros muchos más antiguos que podría mencionar. Pero es el primero que sentí como de mi generación. Una generación presa por sí misma, que ocasionalmente busca la liberación a través de las artes marciales y las armas automáticas. Aunque muchas veces no sabemos contra que estamos luchando… he ahí el problema.

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