Volver a ver: Coming to America.

¡Todos saluden al principe!

¡Todos saluden al principe!

El sueño americano. Algunos van a los Estados Unidos en búsqueda de fortuna, de un mejor trabajo, de un mejor futuro. Pero nuestro Príncipe viene a Queens, en busca de una reina. No cualquiera, la mujer ideal. En este caso, la maestría de John Landis junto con el gran carisma y humor de sus actores principales (Eddie Murphy y Arsenio Hall en su mejor momento) nos presentan una película basada en la idea de la Cenicienta, pero al revés. El príncipe adinerado va en búsqueda de su princesa en el mundo real. Y que mejor lugar para buscarla que en Nueva York, el centro del mundo, si existe alguna ciudad que pueda ser conocida así.

El príncipe Akeem (Murphy) que está insatisfecho con los planes de su padre, el rey Jaffe de Zamunda (James Earl Jones) para casarlo con una mujer que no conoce, entrenada desde el nacimiento para obedecerlo. Con la excusa de viajar y conocer el mundo, arrastra a su mejor amigo, Semmi (Hall) para que lo acompañe en tan noble cruzada. Huyendo del control de su padre, como buen rebelde.

Las expresiones de Arsenio Hall... demasiado bueno.

Las expresiones de Arsenio Hall… demasiado bueno.

Lo que no esperaba Semmi es que no irán de palacio en palacio, en una eterna fiesta para buscar a una mujer ideal para Akeem. En este caso, Akeem quiere vivir “el mundo real” y renta un apartamento horrible en un barrio de Nueva York, y se hace pasar por un humilde pastor de Zamunda, que esta tratado de conseguir el sueño americano con duro trabajo y esfuerzo. Akeem y Semmi obtienen un trabajo en McDowell’s (si, lo escribí bien, es un clon de McDonald’s ®) y allí Akeem conseguirá el amor. La hija del dueño del restaurante, Lisa (Shari Headley). Ganar su corazón será lo más difícil. Lisa está comprometida con el heredero de una firma de fijadores de cabellos, (Eric La Salle – cuya familia en la película es la total representación del peinado afro). Como Akeem, Lisa se siente un poco presionada en esa unión matrimonial, que tiene maravillado a su propio padre.

Tu tambien estarias queriendo huir de un padre con la voz de Darth Vader y una piel de Leon colgandole del hombro.

Tu también estarías queriendo huir de un padre con la voz de Darth Vader y una piel de Leon colgandole del hombro.

Así que tenemos los ingredientes perfectos para una comedia con toques de romance (me niego a catalogar esta joya en el mismo género que tantos bodrios nos ha dado con el titulo comedia romántica) con maravillosos sketches de las situaciones de la vida diaria que maravillan a Akeem y a Semmi, la relación romántica que se plantea, y los esfuerzos de Semmi en salir de este gran problema que es la vida proletaria.

Estoy seguro que ya la ha visto. Si la vuelve a ver ahora será difícil no reírse de tantas cosas más: la moda, la música y demás ambientación, además de una sólida comedia que entretiene. ¿Qué más se puede pedir? Ah, si… un pequeño papel de Samuel L. Jackson, aún cuando era desconocido. ¡A ver si lo reconoce en la película!

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