Volver a ver: Fight Club.

Hola?

Hola?

¿Qué pensarías de ti mismo si murieras en este instante? ¿Qué valor tienen las cosas que nos venden, qué valor tiene nuestro aspecto, nuestra vida? Ninguna película nos enfrenta a esta realidad de la manera como lo hace Fight Club (1999). Una montaña rusa llena de filosofía y pseudo-terrorismo, de anarquía, fanatismo y desilusión. Basada en el libro del mismo nombre, de mi héroe personal Chuck Palahniuk (lo conocí en persona, mi vida está un poco más completa) Fight Club invita a la reflexión, al análisis de un mismo… e inclusive a sentirnos un poco repugnados de la humanidad en general.

Es una película que no nos deja indiferentes. Observamos la vida de un funcionario de seguros (Edward Norton), cansado de la vida inútil que lleva. Viaje tras viaje, yendo de accidente en accidente, está cada vez viviendo una vida vacía. Tiene insomnio permanente, y su médico no le da más opción que remedios naturales que no le curan. Sus quejas constantes son respondidas de manera sarcástica por los expertos. “No te vas a morir de falta de sueño”, le dicen. “Si quieres ver gente a punto de morir, ve a los grupos de apoyo a desahuciados.” Allí consigue la liberación. Al ver a la muerte a la cara, al ser integrado en el grupo, y ser considerado otro condenado, alcanza la paz. Nunca miente en los grupos, al callar, la gente siempre piensa lo peor.

Millones de cubiculos llenos de hombres frustrados.

Millones de cubículos llenos de hombres frustrados.

Hasta que alguien descubre su mentira. Hasta que Marla Singer (Helena Bonham Carter) hace lo mismo que él. Al saberse desenmascarado, la paz que tanto aprecia se esfuma. Encontrará otra salida en otro de sus viajes de negocios, al conocer a un vendedor de jabones llamado Tyler Durden (Brad Pitt). Debido a una tragedia personal, se verá obligado a compartir casa con Durden. De allí en adelante, nuestro protagonista cambia completamente, al ser iniciado en la liberación final del macho… la creación del club. Un nuevo santuario para el hombre moderno. Una generación que no ha tenido nada por lo que luchar, ahora lucha consigo misma. El Club de la pelea, como la última gran cueva de hombres, es un lugar para ser otra vez el hombre primigenio. El cazador. Motivados por un proposito, la autodestrucción, la pérdida de todo para alcanzar algo. Les dejo en las palabras del mismo gurú:

“Veo en el club a los hombres más fuertes e inteligentes que han vivido. Veo este potencial, y lo veo desperdiciado. Maldición, una generación entera bombeando gasolina en una estación, sirviendo mesas, esclavos de cuello blanco. La publicidad nos ha puesto a perseguir autos y ropas, trabajando en puestos que odiamos para que compremos cosas que no necesitamos. Somos los hijos de en medio de la historia. Ningún propósito ni lugar. No tenemos ninguna gran guerra. Ninguna gran depresión. Nuestra gran guerra es una guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestras vidas. Hemos sido criados por la televisión y nos hizo creer que algún día todos seriamos millonarios, dioses del cine y estrellas del rock. Pero no lo seremos. Y poco a poco nos estamos dando cuenta de eso. Y estamos muy, pero muy enfadados”

¿Sabes que con jugo de naranja y gasolina se puede hacer Napalm?

¿Sabes que con jugo de naranja y gasolina se puede hacer Napalm?

El Club crece, muta… sin control. Los hombres estan enfadados, no hay duda. Y en el descontrol esta el Caos. ¿Cómo controlarlo? ¿Cómo detener a Tyler Durden? Muchas de sus ideas son correctas, y creo que puedo decir que en lo personal, estoy muy enfadado por muchas cosas de nuestra sociedad. Quizas su respuesta no sea la adecuada en este caso.

Otro sentimiento de indignación sin duda. Ahora desde la realización de la película, ya estamos en una gran depresión. Pero eso no significa que tengamos un propósito claro en el mundo, sin duda. Tampoco que perseguimos ideales maravillosos. Pero esta película nos dé que pensar, inclusive después de tanto tiempo de haberla visto por última vez. Para no pecar de parcial debo confesar algo. Esta película es sin lugar a dudas, una de mis películas favoritas. Una película que te hace reír, pensar y hasta llorar, todo en una sentada. Y además, la película que me convenció de que Brad Pitt no es solo una cara bonita ¡El tipo puede actuar!

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