Crítica de fin de semana: Zero Dark Thirty

zero

“Quiero objetivos. Hagan su maldito trabajo, tráiganme blancos para matarlos.”

Tema muy peligroso el del terrorismo. Se ha hablado y discutido el tema desde múltiples puntos de vista. Por ejemplo en la reciente Syriana (2005), mostró que el terrorismo tiene victimas en todos los frentes, y que la justificación que esgrimen los terroristas es a veces tan detestable como los medios empleados por la sociedad para castigarlos. No se puede negar que muchas veces el precio que se ha de pagar para atrapar a los terroristas es extremadamente alto. Para acabar con el miedo del próximo atentado hay que estar dispuestos a cruzar líneas. Líneas que cada sociedad ha trazado en sus leyes, pero que luego tiene que borrar en la búsqueda de los responsables. Después de cuatro años de la aclamada The Hurt Locker (2008), Kathryn Bigelow vuelve a mostrar la lucha contra el terrorismo en Zero Dark Thirty, y cuantas líneas hay que olvidar.

Maya es una analista de la CIA. Su trabajo, desde el once de Septiembre, es conseguir blancos. Ha sido su único objetivo desde que entro en la CIA. Hallar a los responsables del ataque terrorista, y ponerles un gran blanco encima. Que el siguiente en la agencia apruebe la operación, y sacarlo de en medio. Está buscando al máximo responsable del 11-S. Para eso debe cambiar. Ordenar interrogatorios, torturar, extorsionar o sobornar. Debe convertirse en un criminal. El pueblo quiere vivir en paz, quiere ver a los responsables detenidos, pero a la vez reprueba los métodos que tiene que usar la autoridad para lograrlo. Y luego de hallarlos, superar todas las reservas de sus superiores para conseguir aprobar la operación.

Muchas referencias a la actualidad política del mundo se aprecian en el transcurrir de la película. Quien gobierna, y que política tiene, por ejemplo. Como lo funcionarios son ordenados a hacer algo, y luego condenados por hacerlo. Las responsabilidades son parte de la moneda de cambio en este mundo. Todos sabemos el final de esta historia, sin duda fue noticia en su día. Pero esta película no solo hace reflexionar sobre todo el precio que paga la sociedad con cada acto terrorista, Bigelow quiere mostrar la transformación de cada persona, que al final de la guerra, solo quiere cumplir la misión e irse a casa. Y que casualmente como sucediera en su película anterior, queda la duda si el protagonista y la sociedad no han sido transformados a final de su experiencia. Si luego no se puede volver a casa. O peor aún, no se quiere volver.

Mi valoración: 4/5. Quizás un poco larga, pero muestra sus objetivos. No se vanagloria en la critica al gobierno, ni trata de juzgar… mostrar.

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